 Los cosméticos Elizabeth Arden son una marca reconocida que todas las mujeres del mundo hemos utilizado o al menos escuchado hablar sobre ellos.Detrás de esta famosa marca su creadora, esconde una emocionante historia de vida que hoy les contaremos... Para Florence Nightingale Graham, mejor conocida en el mundo de la cosmética como Elizabeth Arden, no había mujeres feas, sino que descuidaban su belleza. Puso todo su empeño en demostrarlo y brindarles productos para que fueran hermosas. Florence nació en 1884 en un pequeño pueblo cerca de Toronto. Fue la cuarta hija de un farmacéutico y su primer trabajo fue de enfermera, labor que le permitió adquirir conocimientos sobre la salud física. Desde muy joven tuvo inquietud por la belleza y observó que las personas que se cuidaban desde temprana edad, envejecían con mayor atractivo y dignidad que las demás. A la conquista de Nueva York Para poner en práctica sus ideas, dejó Toronto en 1908, cuanto tenía 24 años. Se trasladó a la ciudad de Nueva York en busca de fortuna, sin imaginar que sus aportaciones cambiarían el curso de la historia de la belleza. A sólo dos años de llegar a la Gran Manzana y adquirir amplios conocimientos sobre los tratamientos de belleza y la investigación científica en laboratorios, Florence estaba lista para abrir su primer salón exclusivo Red Door, situado en la ya entonces famosa, Quinta Avenida, gracias a un préstamo de seis mil dólares, que pudo devolver en menos de seis meses. Resuelta a atraer a las mujeres de alta posición social, logró crear un ambiente de lujo total en un modesto salón con sólo tres cuartos. Su convicción fue infundir en todas las mujeres el concepto de "Belleza Total". Nace Elizabeth Arden Decidió cambiar su nombre. Se le ocurrió adoptar uno que resultó de sus lecturas preferidas. Por una parte, el libro Elizabeth y su Jardín Germano le había causado una profunda impresión, al igual que Enoch Arden, de Lord Tennyson. La combinación de ambos títulos dio origen al nombre con que fueron conocidos tanto ella como su imperio de belleza. Arden estaba convencida de que la belleza no solamente radicaba en usar el maquillaje correcto, sino en una inteligente combinación de la naturaleza con la ciencia. Su salón ofrecía una variedad de servicios en conjunto: las clientas podían hacer su cita para tratamientos faciales, cambios de look, masajes, e incluso clases de ejercicios y baile. Todo esto lo ideó en las primeras décadas del siglo pasado, es decir, mucho antes del énfasis que se tiene hoy día en mantener la figura: ella fue pionera del concepto de belleza total. Cremas maravillosas En su pequeño laboratorio, la señora Arden preparó su primer producto de tratamiento, Muscle Strapping Skin Tight Treatment, que era un compuesto de cáscara de china de Venecia, que era indicado como aceite para cuerpo y cabello. A medida que su negocio se expandió, más allá de su salón en la Quinta Avenida, mantuvo la intachable reputación de su compañía para crear productos disponibles sólo en las tiendas más exitosas del mundo. Poco a poco fue cosechando éxitos y en 1916, Elizabeth Arden ya ocupaba el primer lugar en ventas de una gran variedad de productos para el cuidado femenino en todo el país. También introdujo en Estados Unidos el maquillaje para ojos, así como la primera línea completa de cuidados de la piel. Ella tiró por la borda la idea que imperaba en aquella época de que una misma crema servía para todo y para todos. Así creó los tratamientos de los cuatro pasos básicos del ritual de la belleza: limpiar, tonificar, hidratar y nutrir, cada uno con diferentes fórmulas y para distintos cutis. El imperio Elizabeth Arden En las décadas de los 20 a los 40, Arden expandió la distribución de su firma a Europa, Canadá, América del Sur, Australia y las Antillas. Sus manos trabajaban haciendo y aplicando productos en su salón de la Quinta Avenida, pero ante la gran afluencia de clientas, decidió prepararlos para ser aplicados en casa sin necesidad de acudir al salón. Con esto iniciaron las demostraciones en los establecimientos donde iban a ser vendidos sus productos. En 1939, para promover su línea, fue la primera que realizó publicidad comercial destinada a ser proyectada en las salas de cine. En vida logró forjar un imperio en el mundo de la belleza, pues logró sumar 40 salones en todo el mundo. Elizabeth Arden murió en octubre de 1966, pero dejó un importante legado en la cosmética. Estaba convencida de que: "Ser bella y natural es un derecho de nacimiento de toda mujer". Actualmente el portafolio de la compañía incluye marcas como las fragancias Red Door, Red Door Revealed, Elizabeth Arden Green Tea, 5th. Avenue, 5th. Avenue After Five, Ardenbeauty, Provocative Woman, Provocative Interlude, Curious Britney Spears, Fantasy Britney Spears, Elizabeth Taylor´s White Diamonds, Passion, Forever Elizabeth, entre otros.
|