 A medida que pasa el tiempo nuestra piel se va enjejeciendo, quien no quisisera volver a tener aquella piel de los 20 años. Aunque eso no puede ser por el momento, solo podremos retrasar algunos años. Lo podemos conseguir con el cuidado diá a día de nuestra piel. tienen. El secreto es la constancia y saber mantener en forma la piel, especialmente a una determinada edad, en la que hay que dedicarle más atención, a causa de la aparición de los signos del envejecimiento. En la juventud, nuestro propio sistema corporal reemplaza las células de la piel por otras de forma natural y rápidamente. El agente causante de este proceso son las hormonas, capaces de acelerar la regeneración celular. Sin embargo, a la edad de 40 y 50 años, la producción de hormonas decrece y debido a esto, las células no se regeneran tan rápido como es necesario. El paso del tiempo actúa sobre nuestro organismo, provocando alteraciones responsables de un gran número de disfunciones biológicas. Como resultado, empiezan a aparecer signos del envejecimiento de la piel, se produce una pérdida de elasticidad y tonicidad, menos luz en el rostro, sequedad y un incremento rápido de la aparición y profundidad de las arrugas. Así, a partir de los 30 años, la piel, reflejo de nuestro funcionamiento interno, es la primera en padecer estas señales.
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