A partir de los 25 años empiezan a aparecer las primeras arrugas y a desdibujarse los contornos del rostro, pues la elasticidad y firmeza de la piel se debilitan. A medida que la piel envejece, se reduce la cantidad de colágeno y ácido hialurónico, dos sustancias de la dermis. Por esto la hidratación diaria es indispensable para que tu piel produzca sustancias necesarias para tener elasticidad y firmeza. A los 30 años, en la piel empiezan a aparecer algunas manchitas y las primeras líneas de expresión, a hacerse más notorios los poros y a perderse la hidratación. Detén el tiempo con ANEW Retroactive, una línea que te ayuda a prevenir el deterioro de la piel y a corregir los daños causados por la edad. Tu piel se siente más hidratada y elástica, las líneas de expresión se suavizan y los poros se afinan. Además tu cutis obtiene más resistencia para contrarrestar la edad y mejora notablemente en color y textura, y tú luces mucho más joven. A partir de los 40 años, el soporte interno de la piel del rostro pierde densidad y se empieza a desplazar hacia la mandíbula y el mentón, por lo tanto se desdibuja el contorno del óvalo facial, haciéndose evidente la flacidez en esa zona. Es posible redefinir el óvalo facial con una cirugía que consiste en introducir hilos de oro bajo la piel para tensarla y regresarla a su lugar original. Pero los avances de la ciencia cosmética también ofrecen resultados efectivos, permitiéndote elegir otras alternativas sin cirugías, como Suprémacie Intensif Contour de Ebel Paris, un especialista en pieles maduras que se inspiró en esta cirugía remodeladora con hilos de oro, para ayudar a devolverle a tu óvalo facial su contorno original.
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