Después de una jornada de fumar, tomar café, quizás una lenta digestión y, a veces también, una descuidada higiene bucal simplemente, pueden ser la causa del mal aliento.
Estos pequeños vicios cotidianos pueden ser los principales enemigos y, por tanto, hay que tomar algunas medidas de urgencia no sólo para desterrar ese mal aliento, sino también para evitar su presencia. Por un lado, no está de más que lleves siempre a mano caramelos o chicles que te saquen de un apuro en el momento preciso. Pero, sobre todo, cepíllate los dientes al terminar de comer o siempre que tu boca te lo pida. Sólo necesitas incluir un cepillo y crema dental en tu bolso antes de salir de casa. Si el mal aliento persiste, se pueden utilizar elixires bucales, elaborados con flúor y menta, que refrescan la boca y eliminan el mal sabor de boca.
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