Para luchar contra el sudor lo mejor es armarse de agua y jabón y seguir una higiene escrupulosa durante todo el verano, aunque también el resto del año. Lleva a cabo tu ataque de forma directa y evitarás que las bacterias de la piel, responsables del mal olor, te hagan pasar un mal rato.
Cada día: ducha o baño, lo que prefieras, pero el agua y el jabón no deben faltar. Aplícate un desodorante en las axilas, pero no en el pubis, ya que algunos son excesivamente agresivos y pueden alterar la flora vaginal, lo que favorece la aparición de infecciones. Cambíate de ropa interior a diario. Escoge prendas de algodón o hilo, la ropa sintética no absorbe el sudor. Aunque te guste ir muy ceñida, piensa que los vestidos holgados permiten que el aire circule libremente alrededor del cuerpo, por lo que te sentirás más fresquita y sudarás menos. Los pies, déjalos al aire, nada de zapatillas deportivas ni botas, guárdalas para el invierno. Lo ideal son unas sandalias, pero puedes llevar unos mocasines, de piel o de ropa y ventilados.
Cada semana o cada diez días, según te crezca el vello, depílate, especialmente en las axilas.
Todo el verano sigue una dieta ligera y evita algunos platos consistentes y picantes, que pueden hacer que el sudor sea también más fuerte. La carne magra, el marisco y los frutos secos son buenas fuentes de cinc.
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