Es uno de los ingredientes más utilizados en cosmética, dado que los expertos en belleza resaltan una cualidad: es por sobre todo inocuo y muy compatible con la piel. Existen más de 360 especies de Aloe. Erróneamente la gente llama aloe vera a lo que es en realidad es Aloe Arborescens, una planta ampliamente estudiada por sus grandes propiedades terapéuticas, entre ellas: Gracias a su elevada concentración en glicoproteínas y aloemananos, el extracto de aloe arborescens estimula la replicación fibroblástica, la producción de colágeno y la migración queratinocítica, favoreciendo los procesos de reparación de la piel.
Estimula la cicatrización, es regenerador de la piel, humectante, antiinflamatoria, y muchísimas más aplicaciones revitalizadoras.
Es un gran recurso natural para el alivio en casos de quemaduras.
Hidrata, limpia, pule y suaviza la piel.
Previene arrugas y mantiene la piel fresca, joven y le da un resplandor saludable.
Protege contra los efectos nocivos del sol, polvo y humo.
Reduce hinchazón, dolor y trata moretones.
Estimula células de la piel y rejuvenece el cutis.
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