Con la llegada del verano debemos prepararnos para lucir una piel dorada y esplédida, para conseguirlo es necesario cuidarla e hidratarla de esta manera, más bonito será el bronceado.
A continuación, Prepara tu piel antes de tomar el sol:
Utilizar una buena crema foto-protectora es imprescindible para evitar los efectos negativos de las radiaciones, pero no es la única medida que debemos adoptar si deseamos lucir un bronceado bonito, uniforme y que perdure este verano.
Antes de recibir los primeros baños de sol es necesario poner a punto nuestra piel, pero la cuestión es cómo.
Sin duda, regenerar e hidratar son las claves para obtener los mejores resultados.
El primer paso para enfrascarnos en esta tarea consiste en exfoliar la piel.
Y es que, aunque la piel se regenera cada 28-30 días, siempre conviene ayudarla con productos específicos que agilicen el proceso para que éste resulte más efectivo.
La cosmética exfoliante contiene micropartículas, de productos naturales o sintéticos, que ejercen una acción mecánica superficial de abrasión sobre la capa más externa de la piel.
Los componentes más habituales de estos productos son: triturados de almendra, hueso de albaricoque o pepita de uva, harina de nogal, fibra de avena, granos de arroz, polvo de cascara de nuez, arcilla roja y sales, algas y barros procedentes de la talasoterapia.
Además, también incorporan activos emolientes y suavizantes que previenen una posible irritación en las pieles más delicadas, como el aceite de almendras, la glicerina, las algas marinas o los aceites esenciales de limón, geranio, romero, naranja y de lavanda.
En general, se trata de cosméticos aptos para todo tipo de piel, pues la exfoliación debe incorporarse en la rutina de belleza habitual y no llevarla a cabo sólo en verano, ya que mejora el aspecto y la salud de la piel.
La recomendación es exfoliarse una vez cada diez días y sólo «si presentan alteraciones cutáneas o irritaciones, se debe consultar antes con un especialista».
Las texturas más utilizadas son las cremas o los geles, que se pueden aplican con las manos o con la ayuda de una manopla o un guante de crin para potenciar la acción del producto.
También existen geles de ducha y pastillas de jabón con exfoliantes incorporados que, al mismo tiempo, limpian y regeneran.